¿Qué es una traducción de calidad?

La pregunta puede resultar algo obvia, pero cuando hablamos de la calidad en servicios de traducción, no solo debemos contemplar el producto final en sí, sino también los procesos que nos permiten obtenerlo y la forma en que se presta el propio servicio.

Una traducción de calidad es una traducción correcta desde el punto de vista semántico, sintáctico, gramatical, adecuada para su lector objetivo… Pero también es una traducción que cumple con las condiciones que se nos solicitan en cuanto a normas, estilo, plazos y demás requisitos al margen de lo estrictamente lingüístico.

Por lo tanto, para prestar un servicio impecable, es necesario aplicar un control de calidad eficaz previo a la entrega a su destinatario.

¿En qué consiste un control de calidad?

Se trata de un proceso mediante el cual se realiza la verificación final del producto. Esta verificación comprende una serie de pasos para comprobar que la traducción cumple con las especificaciones y condiciones establecidas previamente:

  • Debemos asegurarnos, ante todo, de que hemos entendido y seguido todas las instrucciones recibidas para la compleción del encargo: incorporación de una determinada terminología, presentación de los documentos en un formato específico, uso de memorias de traducción, etc.
  • Comparación del texto original con el texto destino:
    • Revisión bilingüe: hemos entendido la totalidad del texto original, la información se ha trasladado correctamente y no hay contrasentidos.
    • ¿El contenido es el mismo? No debe haber omisiones ni adiciones.
    • Los símbolos, números, fechas y nombres propios deben coincidir.
  • Dejando de lado el texto original, realizaremos una revisión de estilo:
    • ¿El texto fluye?
    • ¿El registro es el adecuado?
  • Es imprescindible hacer una revisión ortotipográfica.
  • Comprobación final de formato antes de la entrega:
    • Paginación
    • Márgenes
    • Fuentes, cuerpo, interlineado, etc.
Cómo superar cualquier control de calidad que se nos ponga por delante

Lo más recomendable es contar con un sistema de control de calidad propio que podamos adaptar a nuestra forma de trabajar.

Algunos consejos para establecer y/o mejorar nuestros procesos:

  • Dejar reposar la traducción durante unas horas. Si podemos dedicarnos a otra cosa entretanto, habremos desconectado lo suficiente para hacer la autorrevisión con ojos frescos.
  • Durante el proceso de autorrevisión, adoptar una actitud crítica: debemos cuestionar nuestras decisiones de traducción, consultar todo aquello que nos genere la más mínima duda.
  • Autorrevisar la traducción en un entorno diferente (pasar el texto a PDF, incluso imprimirlo en papel).
  • Leer la traducción en voz alta: así nos aseguramos de que el texto realmente fluya. Podemos incluso pedir a alguien que nos la lea; oír nuestro texto en boca de otra persona nos ayuda a crear una cierta distancia y así detectar posibles errores más fácilmente.
  • Leer la traducción en otro orden: empezando por el final, saltando párrafos…
  • Elaborar una lista de nuestros errores más frecuentes y acudir a ella cada vez que vayamos a autorrevisarnos.
  • Automatizar las tareas con herramientas de control de calidad, como XBench, o con las propias funciones de control de calidad de las herramientas TAO.
  • Dejar trazabilidad de las distintas versiones que hayamos creado de un mismo texto. Es decir, documentar cada paso de la traducción. Comparar los cambios entre cada versión permite detectar patrones de errores que queremos evitar en el futuro. 
Conclusiones

El proceso de autorrevisión es consustancial al proceso de traducción. Además de que un control de calidad puede ahorrar muchos disgustos, es arriesgado pensar que una traducción estará lista para entregar sin haber pasado antes una mínima verificación.

En Transword somos más que conscientes de ello y así lo hacemos saber a nuestros colaboradores. Nuestra autoexigencia, así como la de nuestros clientes, nos lleva a efectuar estrictos controles de calidad en todos nuestros proyectos conforme a nuestra certificación ISO 17100:2015.

¡Hasta el próximo post!

 

Imagen de cabecera: Kelly Sikkema para Unsplash