Si estás pensando en desplazarte a un país anglófono para estudiar y/o trabajar, necesitarás una traducción jurada de tus documentos académicos: te contamos por qué.

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¿Selectividad = selectivity?

Quisiéramos compartir esta publicación no solo por si necesitas una traducción jurada de tu documentación académica, sino, también, por si tienes que presentar una carta de motivación; es decir, exponer y justificar por qué quieres estudiar y/o trabajar allí.

Es más que probable que en el apartado correspondiente a tu carrera académica quieras indicar que acabas de realizar las PAU (conocidas como «selectividad») y desees desglosar tus puntos fuertes y las calificaciones que los confirman.

Lo que cualquier persona haría sería acudir a un diccionario bilingüe y teclear el término «selectividad». ¡Mira, el diccionario lo traduce como selectivity! Y selectivity por allí y selectivity por allá. También es posible que, tarde o temprano, esta solución no te termine de convencer, y optes por buscar cómo dicen «selectividad» los estudiantes británicos o estadounidenses, y te pierdas en un mar de palabras y, tras momentos de extenuación por no encontrar una traducción que te guste, optes por preguntarle a un familiar «que sabe inglés» porque estuvo viviendo en Estados Unidos más de 15 años. Te dirá que en EE. UU. se llama SAT Test, pero que también existe el ACT Test, y que pongas la opción que te plazca.

Con escasa convicción de ello, decides preguntar a la amiga de tu madre, de nacionalidad británica y que, por si fuera poco, fue profesora de instituto. Para tu sorpresa, te dice que en el Reino Unido depende de la universidad o college al que quieras ir, y que, en base a ello, puedes optar por traducir «selectividad» por A-levels o GSCE.

¿Son válidas todas estas opciones? Buena pregunta; la respuesta es que ninguna es válida. Pero antes de proceder a explicar el motivo, te invitamos a que nos acompañes hacia una visión más retrospectiva, más alejada del problema.

En el proceso mental hipotético que hemos llevado a cabo, hemos pasado por alto varios detalles clave, a partir de los cuales, la institución a la que te diriges puede aceptar o rechazar tu traducción. En primer lugar, no es lo mismo traducir un término que vas a redactar en una carta que en un expediente académico, del mismo modo que una traducción efectuada por un traductor profesional tiene garantía de calidad y la tuya, no (sin ánimos de ofender). La diferencia entre la traducción de tu carta de presentación y la traducción jurada de tu expediente académico es que la primera no surte efectos legales, mientras que la segunda, . Dicho de otro modo, una traducción jurada (sellada y certificada) se convierte en un documento legal en el país al que te diriges; la institución de destino reconoce la firma del traductor jurado conforme da fe de que la traducción es fiel respecto al original, y lo admite como válido.

Ahora, volviendo a nuestro quebradero de cabeza, ¿por qué no traducirlo por A-levels o SAT Test, si en ambos casos la función que ejerce el término es común en ambos idiomas? En primer lugar, porque quien comprueba el contenido de la traducción solo está familiarizado con su sistema académico y el ordenamiento jurídico sobre el que éste se sustenta, y cuando vea tu expediente académico, lo primero que hará será arrugar la nariz. ¿Que a qué nos referimos? ¡Estad atentos a nuestras próximas publicaciones!